Históricamente, la mendicidad fue el sino de una Rioja cuya rica historia alguna vez tendrá que ser más profundamente contada; cuna de caudillos federales, altiva y sorprendente por los prohombres que le otorgó a la patria, y sin embargo ¿Por qué la provincia del Chacho jamás pudo ni siquiera tener un conato de perfil productivo?
Deberíamos convenir primero en que la historia y el puerto se encargaron de acallarla para siempre ¿para siempre?, pues de lo contrario otro hubiera sido su presente.
Este presente, sin embargo, es de plena conciencia del porqué La Rioja ha llegado al siglo XXI en esta condiciones, que hay que revertir.
De eso se trata y del granito de arena que, como periodistas, podamos aportar para modificar esa vieja realidad y también la que vivimos día a día, esperanzados en un puerto que nos tiene a su merced.Ya no nos sirven las “Actas de Reparación Histórica”; ya hemos visto de qué modo repararon a La Rioja a partir de la 22021, la famosa ley que sirvió para el empuje de un parque industrial que hoy se ve lánguido.
Y ni siquiera sirve el punto de coparticipación rapiñado en los noventa ¿Para qué el uno y el otro? Sólo para un bienestar fugaz y efímero. Nada de fondo. Para que el tesoro provincial se los gaste rápidamente en obras infaltables para la provincia y nuevamente mire al puerto mes a mes para ver “esta vez cuál será la estrategia para pedirle el dinero que nunca alcanza”.
Los riojanos debemos primero aceptar esa realidad y hacerla nuestra, como aquel enfermo que asume su enfermedad y comienza a planificar su cura; segundo, iniciar el largo y difícil camino del esfuerzo individual y colectivo para revertir la situación de nuestra provincia.
Todo lo que ahora se puede conseguir de la Nación, es un parche para remendar las diferentes problemáticas que tenemos, pero debemos ser conscientes que no generamos un dinero genuino como otras provincias que en muchos aspectos, carecen de lo que tiene la nuestra.
Toda la geografía provincial está repleta de polos turísticos que por décadas no han sido “vendidos” ni explotados.
Cero en materia turística. Esta industria “sin chimeneas”, cuando nos demos cuenta de su real significado, habrá de cambiar la faz financiera de La Rioja.
Y así en otras áreas como el de la producción, dolor de cabeza permanente de la actual administración, cuya impronta ha de quedar como el real inicio de hacer de La Rioja, un territorio de neto corte productivo.
Pensando en eso hemos querido largar este portal que hemos denominado LA RIOJA A PLENO, porque estamos seguros que la producción es la vía para el desarrollo provincial, y su definitivo apuntalamiento.
Debemos tener en cuenta que en zonas desérticas del planeta, se han hecho vergeles, y La Rioja dista mucho de ser una zona de aquellas características ¿Por qué no habremos de poder?
Con ese dolor en las entrañas, debemos colegir, también, que La Rioja es potencialmente rica y sin embargo la más pobre del país. No nos gusta admitir esta verdad plasmadas en los índices nacionales que así indican.
Durante muchos años se aseguró, sin demasiados argumentos, que La Rioja no era una provincia viable para alcanzar un desarrollo productivo sustentable, que sacara el eje de su crecimiento del sector público y lo ubicara definitivamente entre los actores del sector privado.
La falta de agua de superficie, el costo de la energía, la ausencia de caminos adecuados, estar lejos de los puertos del Atlántico y principalmente la afirmación de estar condenados a observar el desarrollo de otras provincias con mayores recursos naturales, fueron una verdadera mochila con la que La Rioja cargó todo este tiempo.
Sin embargo hay cosas que están comenzando a cambiar a partir de la gestión de Beder Herrera.
A un año de su asunción formal, comienza a dar los primeros resultados en materia de producción, puntualmente en aquellos casos que se definieron como políticas de Estado y requerían acciones concretas, con objetivos de corto plazo.
En ese sentido se apuntó principalmente a fortalecer a los pequeños productores, como el caso del operativo Mosto, que tuvo un impacto notable entre ellos, porque las medidas establecidas por la operatoria les permitió vender directamente su producción al Estado y este, en su papel de promotor, se encargó de comercializarlo.
El desarrollo encarado decididamente en lo que hace a infraestructura para la producción es un punto clave de este proceso. Obras viales, tendido de líneas eléctricas, el proyecto Candelaria – Chamical, la línea de 500, construcción de gasoductos y fundamentalmente la instalación de un parque eólico, son una muestra clara de que el gobierno genera el marco necesario para que los emprendedores den un salto hacia adelante.
La iniciativa para producir tomates apuntando a abastecer a la industria local, los planes de producción de cebollas, melones, conejos, uvas, nueces, pasturas tipo buffel grass, miel y otras alternativas más, están comenzando a mostrar otra provincia.
También deben destacarse la búsqueda de hidrocarburos en el oeste provincial, como gas y petróleo, además de la reincorporación al mapa minero y la llegada de nuevos inversores mineros, le dan a esta provincia que tiene más de un 60% de su geografía cubierta por cerros y montañas, un perfil productivo impensado hace unos años.
De todos modos falta mucho camino por recorrer y los desafíos serán cada vez más complejos, acentuados por una crisis internacional que aun no encuentra soluciones. Pero las crisis son siempre una oportunidad de crecer.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos corren a esconderse, mientras otros construyen molinos de viento. Aunque esta vez no serán molinos, sino generadores eólicos. La Rioja apuesta por el futuro. Como riojanos nos toca construirlo con esfuerzo y decisión.
Alcemos la pala y la azada.
Así sea.
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